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Tecnología, poder y la búsqueda de lo humano: respuestas del presente para preguntas del futuro

¿Qué es hoy ser un ser humano? ¿Cómo se gobierna en la era da la transformación tecnológica? ¿Está todo dicho sobre la inteligencia artificial? ¿Qué viene después? ¿Cómo es nuestra relación con el trabajo? ¿Toda innovación es positiva? ¿Cómo serán los cuerpos más longevos? Son grandes preguntas, complejas, y todas requieren respuestas abiertas, ofrecidas con calma, rigor y datos. Con esa intención, la de abrir la puerta al diálogo, al debate sosegado, al intercambio de ideas retadoras, se ha celebrado este lunes en Madrid el Evento Tendencias 2025, la tercera edición del foro que nació con un propósito: hablar del presente para entender el futuro.

“Hace ya más de dos siglos, dos filósofos alemanes popularizaron una expresión feliz y que ha perdurado. Es la del espíritu del tiempo, la atmósfera intelectual, moral, cultural de una época. Se refería a ese espacio donde en el confuso torrente de la historia nos sentimos en comunidad, nos reconocemos y andamos a la par. Esa es la esencia de Tendencias, saber hacia dónde vamos y hacia dónde vamos a ir con otros”, ha resumido Jan Martínez Ahrens, director de EL PAÍS, en la apertura del evento.

El encuentro ―que reúne a expertos, personalidades y empresas― está organizado por EL PAÍS con el patrocinio de Abertis, Enagás, EY, Novartis, OEI (Organización de Estados Iberoamericanos), Redeia y Santander, y se ha celebrado en el espacio cultural Centro SOLO (CSV). En varias ponencias, mesas redondas y diálogos, los invitados han conversado sobre IA, desinformación, quiénes mueven los hilos de la geopolítica, qué nos hace humanos, cómo nos relacionamos con los demás, con el trabajo, con la tecnología, o la falta de fe en la democracia.

En la película de ciencia ficción La llegada, dirigida por Denis Villeneuve y estrenada en 2016, 12 naves extraterrestres aterrizan en nuestro planeta y los alienígenas que las habitan comienzan a comunicarse con los humanos. Para entender lo que quieren decir, si es que quieren decir algo, una lingüista pasa días descifrando su lenguaje. En un momento dado, uno de ellos dice: “Ofrezco arma”. Se desata entonces la locura geopolítica y la lingüista se ve obligada a intervenir y calmar el pánico: “Quizá no entiendan la diferencia entre un arma y una herramienta. Nuestra lengua y cultura son confusas, y a veces son lo mismo”. Esa idea, la de que cualquier instrumento puede ser constructor y destructor, y que depende de cómo lo entendamos, es lo que ha expuesto en su ponencia Gerd Leonhard, futurista y humanista, y autor del libro Technology Vs. Humanity.

Para Leonhard, la tecnología, en concreto la IA, está reconfigurando la arquitectura del mundo de forma “impredecible, hostil” y, en muchos casos, “poco fiable”. “Nvidia [que invierte millones en OpenAI] vale más que todas las farmacéuticas del mundo juntas. Las compañías tecnológicas son las que nos dirán cómo es el futuro. ¿Será honesto? ¿Podemos confiar en ellas?”, plantea el futurista.

Y ofrece una respuesta: dependerá de sus incentivos. Por ahora, señala, estos incentivos son las ganancias, el crecimiento y el poder. “El sistema operativo de nuestras vidas son otras personas, la sociedad, no un ordenador. Si el futuro al que nos van a llevar va a estar marcado por esos incentivos, no es tan bueno como podría llegar a ser con la tecnología que tenemos en nuestras manos ¿Ignoraremos nuevamente los efectos secundarios exponenciales del progreso tecnológico? Lo hicimos con el cambio climático, lo estamos haciendo con la IA. Necesitamos una nueva lógica económica, las máquinas hacen rutinas y nosotros hacemos todo lo demás. Las herramientas deben seguir siendo eso, herramientas, el pensamiento nos pertenece a nosotros”, ha defendido.